El conejo y la cunicultura

Un breve recorrido por el conocimiento del conejo y de la cunicultura como actividad que proporciona utilidades de esta especie para el hombre.

Taxonomía del conejo

 

El conejo común o europeo (Oryctolagus cuniculus) es un mamífero perteneciente al orden Lagomorpha, en el que también se encuadran las liebres (género Lepus) y los conejos americanos (género Sylvilagus, conocidos como conejos de cola de algodón). El orden de los lagomorfos se separó en 1912 del orden de los roedores (orden Rodentia que incluye especies como las ratas y los ratones). Por tanto, el conejo no es un roedor, pues presenta diferencias anatómicas y fisiológicas con éstos, tales como la presencia de un segundo par de incisivos en el maxilar superior. Sin embargo, la consideración del conejo como roedor es un error que aún se perpetúa en el decir popular e, incluso, en publicaciones divulgativas relativamente recientes. En muchos de los libros antiguos de esta colección encontramos la antigua referencia al conejo como roedor. 

 

El conejo silvestre y el doméstico pertenecen a la misma especie, que es la única que integra el género Oryctolagus, admitiéndose que existen dos subespecies: O. cuniculus algirus, en la que se encuadran los conejos silvestres que se distribuyen en el triángulo sudoeste de la Península Ibérica, y O. cuniculus cuniculus, a la que pertenecen los conejos silvestres del resto del mundo, que son de mayor tamaño y prolificidad que los anteriores, así como las razas domésticas. Por tanto, los productos del cruzamiento entre el conejo doméstico y el silvestre son mestizos y no híbridos, al ser ambos parentales de la misma especie. 

 

Curiosamente, se ha propugnado en ocasiones que el conejo se cruza con la liebre produciendo un supuesto híbrido llamado lepórido, y en la colección de “Bibliofilia Cunícola” hay algún libro antiguo que así lo afirma. Sin embargo, se trata de una aseveración falsa pues esos supuestos híbridos no existen de forma natural y los intentos de hibridación experimental no producen individuos viables debido a la mortalidad prenatal.

Origen y domesticación del conejo

 

El conejo es el único mamífero domesticado originario de Europa Occidental. Los restos fósiles más antiguos se han encontrado en Andalucía. Se dice que la gran abundancia de conejos que los fenicios encontraron en la Península Ibérica les hizo denominarla I-Saphan-Im, que significa costa o tierra de damanes, pues el damán o conejillo del desierto (Heterohyrax brucei) es un mamífero hiracoideo de aspecto semejante al conejo que existía en sus territorios de origen. Los romanos latinizarían el topónimo fenicio transformándolo en Hispania, del que deriva la palabra España.

 

Esa gran abundancia de conejos propició que desde tiempos inmemoriales fuese una pieza de caza apreciada y en ocasiones también se constituía en plaga, de lo que hay numerosos testimonios históricos recogidos en los libros.

 

Las primeras referencias históricas del aprovechamiento del conejo más allá de su mera caza son de la época romana, cuando los conejos eran mantenidos en cercados, denominados leporaria, junto a otras especies cinegéticas. Sin embargo, la domesticación propiamente dicha comenzó, al parecer, en el siglo XII en los monasterios franceses, afirmándose que la cría de esta especie en cautividad cobró impulso como manera de obtener fácilmente laurices, nombre que recibían los fetos y neonatos de conejo, que eran considerados un manjar cuyo consumo fue incluso autorizado por el Papa Gregorio I en Cuaresma y en otros periodos de abstinencia obligatoria. La domesticación se consolidó definitivamente a mediados del siglo XV, describiéndose ya en el siglo XVI la existencia de fenotipos muy diversos (blancos, negros, píos, etc.), diferentes del tipo silvestre, que posteriormente dieron lugar a razas diferenciadas. En la actualidad existen en torno a 70 razas de conejos, de diferente orientación productiva. En esta biblioteca encontramos diversos libros dedicados a las razas cunícolas.

Cunicultura

 

La cunicultura, o sea, la ciencia y técnica que se ocupa de la cría de conejos para obtener utilidades para el hombre, ha pasado en las últimas décadas de ser una actividad ganadera de carácter eminentemente rural, familiar o de autoconsumo a una producción industrial e intensiva, si bien esta transformación ha tenido lugar más tardíamente y en menor medida que en otros sectores pecuarios como el avícola o el porcino. Un aspecto clave que determinó un gran progreso en la industrialización de la cunicultura fue el alojamiento en jaulas con suelo de rejilla, que permitió separar el conejo de sus heces, con las ventajas higiénico-sanitarias que ello comporta. Numerosos libros de esta colección dan fe de dicho cambio de paradigma en la producción del conejo. Históricamente, la cunicultura ha venido teniendo mayor desarrollo en los países del Mediterráneo occidental.

Utilidades y orientaciones productivas del conejo

 

Las principales aptitudes u orientaciones productivas por las que se aprovecha el conejo son las siguientes:

Aptitud cárnica. La obtención de carne es el principal destino de los conejos criados por el hombre. El conejo, gracias a su elevada prolificidad y a la brevedad de sus ciclos reproductivos y de engorde, tiene un gran potencial de producción de carne con una calidad nutricional excelente, ya que es magra. La producción de carne de conejo se basó tradicionalmente en las razas locales, pero la producción intensiva de carne de conejo pasó a basarse en gran medida en las razas Nueva Zelanda Blanca y Californiana, y más recientemente en líneas especializadas seleccionadas con base de estas razas. Buena parte de los libros de la colección de “Bibliofilia Cunícola” están dedicados a la producción de carne de conejo y atestiguan el cambio en la genética y en las técnicas de producción acontecido en las últimas décadas del siglo XX .

Producción de piel. Antaño la producción de piel de conejo era importante, pero ha quedado relegada y es marginal en la actualidad debido a la difusión de los tejidos sintéticos y de los tejidos elaborados con fibras vegetales en las prendas de vestir. En el conejo de orientación cárnica la piel es un subproducto que se desecha o tiene un valor pequeño según la situación del mercado, pues las técnicas de cría y sacrificio para carne son incompatibles con la obtención de pieles de calidad. Sin embargo, en la cría de orientación cárnica es factible aprovechar las pieles para utilizar el pelo por un lado y el cuero por otro, que se utiliza para elaborar abono y colas y que, en ocasiones, se curte. La producción de pieles de calidad, por el contrario se lleva a cabo con conejos de aptitud peletera, destacando la raza Rex. La colección de “Bibliofilia Cunícola” alberga varios libros que describen la cunicultura orientada a la peletería, incluyendo las razas adecuadas y el curtido de las pieles.

 

Producción de pelo. El pelo de las razas de especialización cárnica, una vez separado del cuero, se destina a elaborar fieltro, que es una especie de paño no tejido que se fabrica conglomerando los pelos y que se utiliza en la fabricación de sombreros, entre otros artículos. Por otra parte existe una raza especializada en la producción de pelo, que es la raza Angora, de la que se obtiene pelo destinado a tejer de un modo análogo a como se hace con el mohair caprino o la lana ovina. El pelo de Angora tiene un considerable valor económico. La producción de pelo de conejo ha perdido relevancia recientemente por las mismas razones que la piel y se mantiene en pocos países, pero en la colección de libros de “Bibliofilia Cunícola” encontramos libros dedicados a esta producción.

 

Animal de experimentación. El conejo se utiliza junto a los cobayas, ratas y ratones, entre otras especies, como animal de laboratorio para realizar ensayos de investigación biomédica. Actualmente la experimentación con animales vivos es rechazada por sectores cada vez más amplios de las sociedades desarrolladas, y está sometida a restricciones legislativas, por lo que tiende a reducirse el empleo de conejos en la experimentación y, cuando se recurre a ellos, se utilizan protocolos de ensayo que pretenden preservar el bienestar de los animales, como queda de manifiesto en algún libro de esta colección. Precisamente el hecho de que el conejo haya sido uno de los animales de experimentación por excelencia ha propiciado que múltiples aspectos de su biología (anatomía, fisiología, etc.) sean bien conocidos.

Animal de compañía. Por su docilidad y facilidad de mantenimiento y manejo el conejo también se ha empezado a utilizar, desde hace escasas décadas, como animal de compañía, para lo cual se emplean principalmente animales de razas enanas. La tenencia del conejo como mascota propicia que una parte de la población, sobre todo niños y adolescentes, no quiera consumir carne de conejo, pues lo concibe más como un animal de compañía que como una especie ganadera. Lo reciente de la difusión del conejo como mascota queda de manifiesto por las fechas relativamente recientes de los numerosos libros sobre el conejo como animal de compañía, muchos de ellos presentes en la colección de “Bibliofilia Cunícola”; en efecto los primeros se publicaron a finales de la década de 1980, pero no es hasta la década de 1990 cuando ya aparece un número considerable de títulos específicos.

Animal de exhibición. Consiste en la cría de conejos, habitualmente de razas puras y a menudo vistosas, por placer, con la finalidad de exhibirlos en exposiciones y concursos. En España esta faceta de la cría de conejos tiene escasa difusión, pero está bien desarrollada en otros países como Estados Unidos, Reino Unido, etc. Algún libro de esta biblioteca está dedicado a las razas de conejos que se mantienen con este fin.

Uso cinegético. El conejo, como muchas otras especies, ha sido objeto de caza desde tiempos ancestrales. La demanda de conejos para caza en España y otros países del entorno, acrecentada desde que la irrupción de la enfermedad vírica hemorrágica causase la disminución de las poblaciones silvestres, ha propiciado el recurso a la cría en cautividad de conejos de monte destinados a la repoblación cinegética. La producción de conejos de monte con fines de repoblación también es objeto de algunos libros de la colección de “Bibliofilia Cunícola”.

Además, el conejo tiene otros valores para el hombre. Así, cabe destacar su rol negativo como plaga que causa daños a los cultivos, merced a su gran capacidad de reproducción cuando las condiciones del medio son favorables. Por el contrario, una utilidad beneficiosa desarrollada recientemente es el uso de conejos en la zooterapia, en la que animales de esta especie colaboran en la mejora de la salud y de la calidad de vida de personas con trastornos físicos o psíquicos, merced a su buen temperamento y aspecto agradable y tranquilizador. 

Los libros de la colección de “Bibliofilia Cunícola” nos acompañan en un apasionante viaje en pos del conocimiento del conejo y de la cunicultura.